En tiempos pasados, la alineación de ejes debía hacerse mediante relojes comparadores y/o reglas por falta de alternativas mejores. Éste procedimiento de muy poca precisión, su éxito estaba sujeto a la pericia del operador y a una buena “dosis de estimación” más “suerte”. La perfección de la operación quedaba reservada a unos pocos iluminados.
El advenimiento del “Láser”, y sus múltiples aplicaciones ha permitido transformar la operación de alineación de ejes en un trabajo simple, rápido y absolutamente preciso con bastante independencia del factor humano.