El sonido cuya frecuencia excede el rango captable por el oído humano ( 20 a 20.000 hertz) es considerado ultrasonido. Todas las fricciones mecánicas, arcos eléctricos, fugas de presión o vacío producen ultrasonido en un rango aproximado de 40 Khz., estas ondas sonoras son de corta longitud y de rápida atenuación, no produciendo rebotes. Estas características sumada a la alta direccionalidad de la onda son propicias para su fácil detección sin que el ruido ambiente interfiera (ruido captable por el oído humano) .
La posibilidad de medir y analizar las señales ultrasónicas mediante instrumentos diseñados específicamente para este uso, permite diagnosticar fallas mecánicas (rozamientos, deficiencia de lubricación, fallas incipientes en rodamientos, desgaste de engranajes, modulaciones en frecuencia, determinación de frecuencias naturales, etc.) o perdidas de fluidos.
Esta tecnología es imprescindible para la detección de fallas en rodamientos de bajas RPM.